Después de mucho hago una publicación en mi blog, como quien dice, desempolvándolo. La curiosidad de esta historia es que estuve obligado a escribirla usando palabras que tuvieran necesariamente al menos 1 "A" en ellas [ excepto los conectores] y tampoco podía repetir la misma palabra mas de 5 veces jaja, tuve 1 hora para pensarla y escribirla.
Antes del pasar de los años, de la misma vida, del amor y del odiar, aun previa a la esperanza y la frustración, anterior a cualquier rastro de humanidad, existía una entidad. Peculiar, carente de alma y corazón, divagaba errante a través del país de las ideas aun no soñadas.
Solitaria, la criatura pasaba las horas soñando en cuando podría dar fin a su tan miserable eternidad. Incalculable era cuanto había pasado tratando de dar respuesta a tan penosa duda, apareciendo así las primeras sensaciones en aquella tierra imaginaria: la tristeza y la frustración.
Abrumada, la entidad descansó de tortuosa rutina y asomó su mirada fuera de su realidad. Grande fue su sorpresa al darse cuenta que en aquella tierra material, muy abajo de la suya, había brotado vida. Pequeñas criaturas, frágiles, indefensas, ni sorprendían realmente ni merecían admiración; sin embargo, que era aquello que sonaba? al escuchar y mirar más de cerca se percató que tenían alma y corazón. La envidia tomaría ahora su lugar al lado de sus hermanas.
Envidiosa, la criatura pasaba el día mirándolos, incapaz de encontrar una razón a tan injusta situación y frustrado en su totalidad, eventualmente abortó tal observación y se abandonó una vez mas a su agobiante pensar.
Pasaría una eternidad antes que volviera a azomar su curiosidad, otra vez, su mirada salio de su agotante búsqueda, sin imaginar que encontraría. Las personitas que habitaban abajo se atacaban las unas a las otras, se odiaban y se tenían envidia sin razón alguna, mientras que otras se escondían y lloraban.
Descubriría que sus corazones no eran sino canales por donde sus sensaciones navegaban. Lo que ella sentina, las personitas lo aprendían y asimilaban, era su entera culpa que las cosas fueran tan malas. La vergüenza la agobió y no se asomó más.
Pasó años pensando en lo que había creado, en el daño que había causado y cuantas vidas habían partido. Pasaría eternidades pensando en que debía sembrar en el corazón de los humanos, en las almas de sus platónicos alumnos, que aceptarían a ciegas lo que ella les diera. Muy alto en el país de las ideas se percató al fin que había encontrado una razón para existir. La alegría invadió su vació y a la tierra de las ideas, y así, la esperanza, la determinación y el amor tomarían también su lugar.
Una tarde quería pasar y mirar que era ahora de las personitas, si las cosas habían tomado otro camino, pero no podía caminar. Trataba de levantarse pero era incapaz de lograrlo. Aceptó que su hora al fin había llegado y aunque estaba aterrada de fallecer ahora que tenía una razón para vivir, se percató que ahora existía en el corazón de aquellas personitas, se alegró y partió por fin.
Cuando el cuerpo ya no te da para más, aun puedes vivir en la mente de tus "sucesores". Está genial el post, aunque aun me cuesta darle una forma a la entidad en mi mente [?]
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