lunes, 26 de abril de 2010

Melodía

Hasta el día de hoy, no me había percatado de cuanto me gusta esta canción. En el mismo instante en que te abandones a la melodía, en el instante en que el futuro que siempre creíste tener calculado, aquel futuro del cual creíste haber considerado las posibles soluciones a cualquiera de los escenarios que se te presentaran, en el instante en que ese futuro se te escapa de las manos y se pierde en la niebla que siempre tuvimos frente a nosotros y que tratamos inconscientemente de ignorar, creyendo vagamente que podemos manejar lo que ocurrirá mañana; ese es el momento en que somos capaces de escuchar la música en todo su esplendor.

Olvidamos la letra que acompaña la melodía, porque solo hace eso, acompaña, complementa mediocremente, estorba. Nos concentramos en solo la melodía y en las emociones que nos abruman como olas que nos estrellan, indefensos, contra la arena a su entera voluntad, o aquel globo lleno de aire que un niño dejó volar por casualidad, con quien el viento se divierte, lanzándolo de un lado a otro sin que esté pueda oponer resistencia. Así pues, la melodía nos ahoga en una serie de sensaciones y emociones que golpea nuestra cabeza contra el suelo o acaricia nuestro rostro, pidiéndonos dejarles entrar en nuestro corazón, el cual yace vacio en lo profundo d nuestro interior.

Nos dejamos llevar por la melodía y divagamos, nos perdemos en recuerdos que ya no estamos tan seguros que ocurrieron así realmente, otro que no estamos seguros si fueron reales o no, otros que los sentimos tan reales como el presente mismo, a veces más reales de lo que quisiéramos o tal vez es el presente el que debería ser mas irreal, pero no. La melodía se convierte en nuestro mundo pues el nuestro ya no sirve, es muy hostil como para querer seguir en el, muy doloroso. A veces durante el paso de la canción nos preguntamos ¿porqué es que estamos haciendo esto? ¿Por qué huimos de nuestros problemas y nos abandonamos a lo efímero de una melodía? Simple: porque duele.

En aquella casa funeraria, sentado con la cabeza enterrada entre mis piernas, con la mirada clavada en el suelo, mientras velo el sueño eterno de mi amada me percaté de cuanto me gusta esta canción.

miércoles, 14 de abril de 2010

Inicio

Después de mucho hago una publicación en mi blog, como quien dice, desempolvándolo. La curiosidad de esta historia es que estuve obligado a escribirla usando palabras que tuvieran necesariamente al menos 1 "A" en ellas [ excepto los conectores] y tampoco podía repetir la misma palabra mas de 5 veces jaja, tuve 1 hora para pensarla y escribirla.

Antes del pasar de los años, de la misma vida, del amor y del odiar, aun previa a la esperanza y la frustración, anterior a cualquier rastro de humanidad, existía una entidad. Peculiar, carente de alma y corazón, divagaba errante a través del país de las ideas aun no soñadas.

Solitaria, la criatura pasaba las horas soñando en cuando podría dar fin a su tan miserable eternidad. Incalculable era cuanto había pasado tratando de dar respuesta a tan penosa duda, apareciendo así las primeras sensaciones en aquella tierra imaginaria: la tristeza y la frustración.

Abrumada, la entidad descansó de tortuosa rutina y asomó su mirada fuera de su realidad. Grande fue su sorpresa al darse cuenta que en aquella tierra material, muy abajo de la suya, había brotado vida. Pequeñas criaturas, frágiles, indefensas, ni sorprendían realmente ni merecían admiración; sin embargo, que era aquello que sonaba? al escuchar y mirar más de cerca se percató que tenían alma y corazón. La envidia tomaría ahora su lugar al lado de sus hermanas.

Envidiosa, la criatura pasaba el día mirándolos, incapaz de encontrar una razón a tan injusta situación y frustrado en su totalidad, eventualmente abortó tal observación y se abandonó una vez mas a su agobiante pensar.

Pasaría una eternidad antes que volviera a azomar su curiosidad, otra vez, su mirada salio de su agotante búsqueda, sin imaginar que encontraría. Las personitas que habitaban abajo se atacaban las unas a las otras, se odiaban y se tenían envidia sin razón alguna, mientras que otras se escondían y lloraban.

Descubriría que sus corazones no eran sino canales por donde sus sensaciones navegaban. Lo que ella sentina, las personitas lo aprendían y asimilaban, era su entera culpa que las cosas fueran tan malas. La vergüenza la agobió y no se asomó más.

Pasó años pensando en lo que había creado, en el daño que había causado y cuantas vidas habían partido. Pasaría eternidades pensando en que debía sembrar en el corazón de los humanos, en las almas de sus platónicos alumnos, que aceptarían a ciegas lo que ella les diera. Muy alto en el país de las ideas se percató al fin que había encontrado una razón para existir. La alegría invadió su vació y a la tierra de las ideas, y así, la esperanza, la determinación y el amor tomarían también su lugar.

Una tarde quería pasar y mirar que era ahora de las personitas, si las cosas habían tomado otro camino, pero no podía caminar. Trataba de levantarse pero era incapaz de lograrlo. Aceptó que su hora al fin había llegado y aunque estaba aterrada de fallecer ahora que tenía una razón para vivir, se percató que ahora existía en el corazón de aquellas personitas, se alegró y partió por fin.

sábado, 6 de junio de 2009

COPAS DE MAS

¿En qué piensas?
Ya no pienses
¡Acelera!
Hoy el camino es nuestro,
Verás
que nos espera.

¿Por qué corremos?
No preguntes

¡Acelera!
Hoy eres el centro de atención.
Nadie intentará alcanzarte.

¿Titubeas?
No lo hagas

¡Acelera!
Hoy no es noche de culpables.
No te juzgues, no te juzgo, nadie lo hace.

¿Te arrepientes?
No voltees

¡Acelera!
Solo hay marcha hacia adelante.
La parada esta en el cielo.

¿Dónde estamos?
donde sea
¡Ya no importa!
Lo lograste, aceleraste.
Hoy estamos muertos.

PARANOIA

Primer Poema escrito en este blog, Enjoy.


Tú, de cabellos castaños
Pensaste que no iba a recordarte
Pensaste que no iba a buscarte
Pensaste que no iba a encontrarte

Tú, de mirada dulce y vacilante
Veneno crees sentir, y
Veneno buscas acechante, y
Veneno encuentras al mirarte

Tú, que caminas con sincera sonrisa
¡Hipócrita eres!
Hipócrita crees engañarme,
Hipócrita niegas que me amaste.

Tú, harpía coqueta
¡Exijo que te hartes!
Exijo que lo aceptes,
Exijo que me ames.

¡Y lo exijo al instante!
no me fuerces a buscarte
a tomarte, ¡a obligarte!
que no sea esto que tu llamas paranoia
aquello que te mate